LOS BALLENATOS JUEGAN EN AGUAS DEL PACIFICO COLOMBIANO.

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La organización electoral colombiana en manos de la Registraduría a cargo de Hernán Penagos Giraldo, afirma que todo se encuentra listo para las segunda vuelta de elecciones presidenciales, esta es la última logística que se está haciendo además todos los simulacros de transmisión, de preconteo, consolidación de datos,

“Soy responsable de lo que yo hago, no de lo que dicen que hago.” Anónimo. 

Por: Jesús Alberto Aguilar Guerrero.

“cuando el mar se vuelve iglesia y el canto es de amor.”

De Julio a noviembre, el Pacifico colombiano deja de ser solo un mar, porque este santuario se vuelve cuna, alcoba y altar, porque es avistamiento de ballenas jorobadas en nuestro mar, porque después de recorrer 8.000 km, estos mamíferos, desde la Antártida flacas, cansadas, con cicatrices de orcas y de mares bravos, arriban con un solo propósito amar y parir; son las ballenas jorobadas, las yubartas, escogiendo nuestra costa para hacer lo más antiguo del mundo, escogiendo sitios como Bahia Malaga, Bahia Solano, Nuqui, Isla Gorgona y Tumaco. Los científicos afirman que la llegada de estos gigantes que se viene cortejando desde muy lejos, buscando el agua caliente y quieta, perfecta para un recién nacido que no sabe nadar todavía; llegan los machos primero, solteros codiciados, desesperados y gigantes de 15 metros de musculo.

Se persiguen, se empujan, se golpean con las aletas como gladiadores del mar; pero su arma más letal no es el cuerpo, es la voz, porque se dice que el macho puede cantar por 20 horas seguidas; un canto grave que viaja 30 km bajo el agua, es una serenata que aparentemente dice: «mírame, soy fuerte, soy sano, haz crías conmigo”; el mar se vuelve una discoteca de bajos profundos, porque si te sumerges, lo sientes en el pecho antes de oírlo.

Las personas que quieran hacer parte de este gran espectáculo de avistamiento de ballenas existen planes de viaje, organizados por agencia locales y de ecoturismo comunitario, incluyen transporte, guías especializados y recorridos en lancha; si usted desea organizar su viaje con su familia puede explorar opciones de paquetes en plataformas donde encontrara operadores de la región en el portal escogido, para conocer estos gigantes que en esta época del año merodean nuestro mar pacifico.

Toda esta permanencia de las ballenas comienza con un ritual, es decir una danza de 40 toneladas, y es cuando la hembra acepta, empieza la danza, y no es delicada; saltan, Breaching le dicen; un cuerpo de 40 toneladas sale completo del agua y cae haciendo un estruendo que parece un trueno; es para impresionar, para decir “aquí estoy”. Giran, se acarician con las aletas pectorales de 5 metros, nadie entre las dos, por días el macho acompaña a la hembra, la cuida de otros machos celosos, y a veces hasta ayuda a cuidar la cría que viene; no comen en todo el tiempo que están en esta temporada visitando nuestro mar porque viven de la grasa que acumularon en el sur, porque vinieron solo a esto a hacer vida.

Los biólogos marinos con quien tuvimos la oportunidad de dialogar coinciden de que este milagro de la naturaleza se realice en aguas nuestras, pues aquí el ballenato nace después de 11 meses de gestación, una cría de 4 metros y 1 tonelada sale de cola para no ahogarse, la mama la empuja a la superficie para su primer respiro, es primer “puf” es el sonido más esperanzador del Pacífico; aquí la enseña todo, a respirar, a nadas, a defenderse, la amamanta con 4000 litros de leche grasosa al día; en estos 6 meses la cría duplicara su peso, todo pasa frente a nuestras costas, a pocos metros de los manglares. Por eso las comunidades del pacifico afirman que “las ballenas vienen a parir a su casa” y las cuidan como tal.

Los moradores o baquianos de las costas se limitan a decir que cuando se despiden siempre prometen regresar, pues esto sucede en el mes de noviembre porque la mamá y la cría emprenden el viaje de regreso a la Antártida, 3 meses nadando sin parar, la cría no sabe si lo logrará, pero la mamá si y nosotros nos quedamos con el mar más silencioso… y con el corazón lleno, porque fuimos testigos de algo que no tiene política, ni guerra, ni fronteras, solo vida, terminan diciendo los moradores de nuestro litoral pacifico colombiano. Solo me atrevo a decir “En el Pacifico colombiano, entre julio y noviembre, el amor pesa 40 toneladas; y canta, y salta y nos recuerda que este país, además de conflicto, también es santuario”. 220726.

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