Por: MIGUEL EDUARDO MUÑOZ GUEVARA
El anuncio del presidente Abelardo de la Espriella sobre el inicio de las mesas de empalme entre el nuevo Gobierno Nacional y las administraciones departamentales y municipales marca el comienzo de una etapa decisiva para el país. No se trata de un simple proceso de transición administrativa; será el escenario donde se definirán las prioridades de inversión que orientarán el desarrollo de los territorios durante los próximos cuatro años.
La relevancia de este proceso radica en que el propio presidente ha manifestado su participación junto con los ministros designados, en las mesas de empalme territoriales. Este hecho eleva significativamente el nivel de exigencia para gobernadores y alcaldes, quienes deberán presentar proyectos de alto impacto, técnicamente estructurados para ser financiados por el Gobierno Nacional.
La prioridad estará en aquellas iniciativas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables y que generen un verdadero desarrollo social y económico. Para el Cauca, este anuncio representa mucho más que un cambio de gobierno. Es la hora de la verdad para quienes hoy administran el departamento y sus municipios. Em esta etapa ya no contarán los discursos, las buenas intenciones, los diagnósticos, las ruedas de prensa, ni las listas interminables de necesidades sin concreciones ni resultados.
En estas mesas solo tendrán cabida los proyectos que cuenten con estudios, diseños, análisis financieros y viabilidad técnica que permitan su ejecución en el corto y mediano plazo. La pregunta es inevitable: ¿está preparado el departamento del Cauca, la alcaldía de Popayán y los municipios para responder a este reto? Han transcurrido más de treinta meses desde el inicio de las actuales administraciones, lo que representa cerca del 70 % del período constitucional de gobierno.
Es un tiempo más que suficiente para identificar las principales problemáticas, contratar estudios, elaborar diseños, estudios de factibilidad de los proyectos que sean estratégicos para los municipios del Cauca. A estas alturas, las iniciativas más importantes deben encontrarse, como mínimo, en fase dos y tres, que será un indicador claro para determinar si la Gobernación del Cauca, Alcaldía de Popayán y alcaldías de los municipios han estado a la altura del reto. En otras palabras, esta es la verdadera prueba de competencia y de compromiso con el futuro.
Si ello no ocurrió, difícilmente podrá atribuirse la responsabilidad al Gobierno Nacional próximo a iniciar su gestión. Será la evidencia de una planeación insuficiente y de una gestión que no logró convertir las necesidades de la comunidad en proyectos concretos de inversión. El Cauca, Popayán y los municipios conocen desde hace décadas cuáles son sus principales problemas.
La inseguridad continúa limitando el desarrollo económico; la red hospitalaria requiere fortalecimiento; la infraestructura educativa necesita importantes inversiones; el sector agropecuario demanda proyectos que agreguen valor a la producción y mejoren el acceso a mercados; las deficiencias en la comunicación con la infraestructura vial en mal estado que mantienen aisladas numerosas poblaciones, el enorme potencial turístico que sigue sin oportunidades reales de desarrollo.
Precisamente, porque estas necesidades son ampliamente conocidas, las administraciones no pueden llegar con diagnósticos porque el tiempo sr acabo. De igual manera, Popayán debe presentar proyectos en fase tres que respondan a los desafíos de movilidad, con la ampliación de corredores viales, la construcción de nuevos puentes, la optimización de intersecciones con obras que atiendan el crecimiento del parque automotor después de más de tres décadas sin transformaciones significativas en la infraestructura urbana, la ampliación de los servicios de salud, el mejoramiento de las condiciones en el sector educativo y escenarios deportivos, el apoyo e incentivo a la generación de empresas, el mejoramiento de las plazas mercado o galerías entre otros.
La ciudadanía, los gremios, las universidades, los medios de comunicación y la sociedad civil deben ejercer un seguimiento permanente sobre este proceso de empalme. Es momento de preguntar qué tienen para presentar las administraciones durante estos treinta meses.
El Cauca, Popayán y los municipios, enfrentan una oportunidad histórica que difícilmente volverá a repetirse. Hay que prepararse para este encuentro presidencial. Si predominan la improvisación, la falta de planeación y la ausencia de iniciativas de alto impacto, las consecuencias serán evidentes: ¿una vez más seguiremos ocupando los últimos lugares en los indicadores de desarrollo nacional?, ¿seguiremos cargando el farolito de rezagados?, mientras otras regiones del país avanzan a un ritmo importante. Esa responsabilidad ya no podrá atribuirse a la falta de oportunidades, sino a la incapacidad de estar preparados. La Hora de la verdad para el Cauca llego: Planificación o Improvisación, no habrá términos medios. Habrá que esperar los resultados de la mesa de empalme y estos dependerán de la capacidad de haber planeado con visión, responsabilidad y compromiso con los caucanos.



