ÉPOCA DE BLINDAR EL MEDIO AMBIENTE.

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La organización electoral colombiana en manos de la Registraduría a cargo de Hernán Penagos Giraldo, afirma que todo se encuentra listo para las segunda vuelta de elecciones presidenciales, esta es la última logística que se está haciendo además todos los simulacros de transmisión, de preconteo, consolidación de datos,

Por: Jesús Alberto Aguilar Guerrero.

Cuando en nuestro país Colombia, se intensifica el fenómeno de El Niño, cuando hay épocas en que en el territorio colombiano no habla de política, ni de futbol, ni de telenovelas; habla de humo, habla de ríos que bajan turbios, habla de árboles que antes eran bosque y ahora son potreros; es época de blindar el medio ambiente y blindar no es ponerle reja, es ponerle corazón, es la señal porque la tierra está avisando, primero empieza cuando el sol quema distinto, cuando febrero no trae lluvias y marzo llega con incendios en los cerros, cuando el rio Cauca, que siempre fue padre, ahora tose barro; en Popayán se nota en la mañana, la neblina no es neblina, es humo de la montaña, en el Macizo, el campesino mira el cielo y dice “este año la tierra esta brava”; no es que este brava, es que esta herida y las heridas pidén blindaje. Muchos se preguntan ¿blindar con qué? Con manos, no solo con leyes, pues blindar el medio ambiente no es tarea de ministerios solamente, es tarea de todos los días, por ejemplo: Blindaje, el campesino es el que deja un pedazo de monte en pie en medio del potrero “para que el agua no se vaya”, dice, siembra arboles nativos en la orilla de la quebrada, no lo hace por certificado de carbono, lo hace porque su abuelo le enseño que sin monte no hay agua; mientras que en la ciudad el blindaje es el de la señora que separa el plástico, el del joven que prefiere la cicla al carro un domingo, el del colegio que cambia la huerta por cemento, cada botella que no va al rio es una malla más en la armadura; y otra clase de blindaje el del funcionario que es el del guarda parques que apaga una colilla con la bota, el del juez que frena una licencia mal dada, el del alcalde que dice “no” a la plata  fácil que mata el rio; blindar es decir “hasta aquí”.

Debemos tener en cuenta que el enemigo no tiene cara, tiene hábitos, porque el que rompe el blindaje no tiene un monstruo; somo todos un poquito así: el que quema basura porque “es más rápido”, el que tala porque “necesito sembrar ya”, el que compra sin pensar de donde viene lo que consume. Blindar es cambiar el “más rápido” por “más duradero”; es entender que la tierra no es herencia de nuestros padres, es préstamo de nuestros hijos. En el momento se realizan diferentes campañas por entidades oficiales y privadas albergando la esperanza y tener un blindaje vivo, pero esta época también tiene milagros pequeños, es cuando ves a los niños de una escuela rural sembrando 200 robles u otra especie en una ladera pelada, cuando una comunidad entera se organiza para vigilar su paramo sin que nadie les pagué, cuando un rio que daban por muerto vuelve a traer peces. Eso es blindar, reparar lo roto con paciencia, ponerle parche al planeta con acciones, no con discursos, tomando conciencia de lo que hacemos y podemos gritar a los cuatro vientos “Blindar el medio ambiente no es vestir la tierra de hierro; es vestirnos nosotros de responsabilidad; porque si el planeta cae, no hay bunker que nos salve”. Entendamos que estamos en esa época en que cada árbol que siembras, cada litro de agua que cuidas, cada “no” que le dices al daño… es un ladrillo más en la muralla que protege la vida.

Enterándonos de toda la afectación que trae este fenómeno, algunas entidades ya toman correctivos del caso, pues uno de los temas más discutidos es el referente a la deforestación, pues muchos de ellos son investigados ya que existe activismo que desemboca en la acción no en redes sociales, pues este gran sueño es tener en Colombia una reserva forestal muy grande donde se albergue la fauna, y el agua un factor importante. También es de constante preocupación el tráfico de fauna, que es otro asunto que se mueve y ha empezado a afectar el medio ambiente en muchos sitios de Colombia en especial en departamentos como el Caquetá, Putumayo, Amazonas, sur del Cauca, sufriendo golpes contra el ambiente. Solo se espera que con el nuevo gobierno se realice “el acuerdo que representa el compromiso del país con la democracia ambiental y el empoderamiento de la ciudadanía en la protección de sus derechos”.

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