Por: MIGUEL EDUARDO MUÑOZ GUEVARA
En toda democracia, los procesos electorales constituyen el principal mecanismo mediante el cual los ciudadanos expresan libremente su voluntad. Una vez culminadas las elecciones, corresponde a las autoridades competentes adelantar el escrutinio, declarar oficialmente los resultados y garantizar que la transición del poder se desarrolle dentro del marco constitucional y legal. En Colombia, esta responsabilidad recae exclusivamente en las instituciones creadas para tal fin. La Registraduría Nacional del Estado Civil organiza y administra el proceso electoral, mientras que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ejerce las funciones de vigilancia, escrutinio y declaratoria oficial de la elección, de conformidad con la Constitución Política y la legislación electoral, entre ellas la Ley 996 de 2005.
Son estas instituciones, y no “la opinión o declaraciones de actores políticos del gobierno, desconociendo los resultados electorales”, los llamados a otorgar o no legitimidad jurídica. En una democracia sólida como la colombiana, las diferencias políticas son legítimas e incluso necesarias. Lo que no puede ser aceptable es que esas diferencias se conviertan en argumentos para desconocer los resultados electorales, sembrar dudas infundadas sobre la institucionalidad o alimentar una polarización que en los últimos días desde el gobierno se ha incrementado de manera amplia, fracturando el debate público, debilitando la confianza ciudadana, dando lugar a la proliferación de discursos incendiarios y narrativas populistas descalificando de manera permanente a personas e instituciones.
El país requiere exactamente lo contrario: liderazgo responsable, serenidad y compromiso con la democracia. La confrontación permanente puede generar réditos políticos de corto plazo, pero termina erosionando la confianza en el sistema y debilitando los pilares sobre los cuales descansa la convivencia democrática. Defender el Estado de derecho no puede ser un principio que se invoque únicamente cuando los resultados favorecen sus propias convicciones. Debe ser un compromiso permanente, porque solo una ciudadanía que respeta las normas incluso en la derrota puede garantizar que esas mismas reglas la protejan cuando le corresponda la victoria. En esencia, esta es la verdadera fortaleza de una democracia: garantizar igualdad de derechos, oportunidades y participación para todos.
Lo contrario implica abrir paso a otras formas de gobierno dictatorial que históricamente, han demostrado generar mayores desigualdades, ampliando la brecha ideológica, creando las diferencias entre ricos y pobres, afectando especialmente los sectores más vulnerables de la población, generando consecuencias negativas en términos de exclusión, inequidad y concentración del poder.
Estos modelos ya probados en Centroamérica, Suramérica y Colombia, de acuerdo a los resultados electorales del mes de junio, han perdido credibilidad, siendo relegados frente a sistemas que buscan democracia, mayor inclusión y justicia social. No podemos pasar por alto la preocupación y rechazo de la comunidad en Popayán, al listado que incluye algunos empresarios con el propósito de amenazarlos e intimidarlos por la manera en que ejercieron su derecho al voto. Este tipo de actuaciones constituye vulneración al principio fundamental del respeto por la diferencia, además de generar un clima de temor e incertidumbre que afecta a empresarios, trabajadores, sus familias, el entorno económico y social de la región.
Debe tenerse claro que este tipo de actitudes hostiles, son abiertamente ilegales y tienen consecuencias de tipo penal. El Cauca debe ser ejemplo de madurez democrática, donde debe prevalecer el respeto por la voluntad ciudadana, la aceptación de los resultados electorales y el diálogo constructivo. Solo así será posible recuperar un ambiente de tranquilidad, confianza y paz (que mucha falta está haciendo en el Cauca) permitiendo impulsar el desarrollo y la prosperidad, sin distinciones para quienes habitamos esta hermosa región, generando confianza inversionista (y no ahuyentándola como hasta el momento) para avanzar mejorando el bienestar y oportunidades para todos.





