En medio del dolor que dejó el terremoto en Cali, una historia tocó el corazón de todo un país.
Un padre, atrapado entre escombros junto a su bebé de apenas ocho meses, convirtió su propio cuerpo en escudo para protegerla mientras todo se venía abajo.
Mientras afuera reinaban el polvo, los gritos y la angustia, él solo pensó en salvar a su hija.
Gracias a la valentía de los rescatistas, ambos pudieron salir con vida. Hay gestos que no necesitan explicación: el amor de un padre fue más fuerte que el miedo, más fuerte que la tragedia y más fuerte que el desastre.
En medio de tanta destrucción, esta escena nos recuerda que todavía existen historias capaces de estremecer el alma y devolvernos la fe en la vida.





