POSTALES DE QUILICHAO

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En el anterior artículo a grandes pinceladas registré mi visión del Quilichao al que llegué a inicios de los 60, con aproximadamente 10.000 habitantes en la cabecera municipal.

POR: FELIPE SOLARTE NATES

En el anterior artículo a grandes pinceladas registré mi visión del Quilichao al que llegué a inicios de los 60, con aproximadamente 10.000 habitantes en la cabecera municipal.

Además de brochadas sobre el paisaje, sus habitantes, costumbres y fiestas, al final referí como en la llamada segunda ciudad del Cauca, las pocas obras financiadas con recursos públicos, como la segunda etapa del colegio donde me gradué de bachiller y los reemplazos en las redes de acueducto y alcantarillado eran ejecutados a paso de tortuga por contratistas de Popayán.

Esta situación y el espíritu rebelde de los quilichagüeños críticos del centralismo, generaba un descontento con la capital y sus autoridades departamentales, asociando al dirigente y funcionario “patojo” con la politiquería, la indolencia y malos manejos de los recursos públicos.

Pero el descontento de los habitantes de los municipios con sus autoridades departamentales y nacionales no era sólo en el municipio de Santander de Quilichao.

Durante la década de los 70, a la par que en los colegios y las universidades públicas del país se conformaron Consejos Estudiantiles, movilizaciones por las calles y prolongadas huelgas, en muchos municipios de Colombia se gestaron movimientos organizados por comunidades urbanas que acudieron a los paros cívicos para presionar solución a problemas sin resolución que generalmente tenían que ver con los malos servicios públicos, especialmente los del acueducto y alcantarillado.

Santander de Quilichao no fue ajeno a este fenómeno y en 1972, con la organización de egresados de la universidad Nacional, como el abogado Rodrigo Medina Abella, estudiantes de la universidad del Valle, del colegio de bachillerato Instituto Técnico y líderes de barrios y veredas del municipio, se realizó el primer paro cívico en la población, con bloqueo a la carretera Panamericana para exigir mejora en el servicio de acueducto y alcantarillado prestado por la empresa departamental, EMPOCAUCA, y rebaja del valor de los pasajes a Cali, especialmente para los estudiantes y obreros y empleados que viajaban todos los días hábiles de la semana.

Por primera vez, desde Popayán y Cali, fueron enviados destacamentos antidisturbios de la Policía que con gases lacrimógenos intentaron dispersar a los manifestantes que los enfrentaron con piedras y cuando la situación escaló debió intervenir el ejército para proteger a la fuerza pública que estaba asediada.

Aunque para levantar el bloqueo a la carretera Panamericana fue firmado un convenio para mejorar los servicios públicos y rebajar pasajes a Cali, el servicio de acueducto y alcantarillado continuó fallando hasta 16 años después, cuando ante la oleada de Paros Cívicos en todo el país, en 1988, en el gobierno de Virgilio Barco se inició la descentralización administrativa, con la primera elección popular de alcaldes.

En Quilichao ganó la alcaldía de Luciano Echeverry Vélez y entre sus primeras medidas fue creada la empresa EMQUILICHAO, que municipalizó el servicio de acueducto y alcantarillado y la recolección y tratamiento de basuras que hasta ese momento se hacían a cielo abierto.

En poco tiempo emprendieron obras para mejorar la cobertura y calidad en la cabecera municipal y en veredas cercanas, construyendo un nuevo tanque de almacenamiento, cambiaron e instalaron nuevas redes de acueducto y alcantarillado. También modernizaron los laboratorios para potabilizar el agua y garantizar el servicio sin interrupciones frecuentes y prolongadas como sucedía antes.

Para el manejo de las basuras construyeron un relleno sanitario en un sector de Quitapereza, en el la finca que la familia Fernández había donado al municipio para el colegio Fernández Guerra.

Durante la alcaldía del economista Harold Banguero, de 1990 a 1993, quien fue vicerrector y decano de Economía de la universidad del Valle, se estableció el primer plan de desarrollo a 10 años, intentando aprovechar parte de los estudios que como prácticas realizaban en el municipio estudiantes y docentes de las facultades de arquitectura (de la que fue decano el quilichagüeño Armando Velasco Zúñiga), Trabajo Social e Ingeniería Sanitaria, entre otras.

En el Plan de Desarrollo apuntaban a la construcción de un nuevo Hospital de 3er nivel para atender las demandas locales y de los municipios del norte del Cauca, la construcción de un edificio de cuatro pisos en el lote situado al frente de la galería para reubicar gran parte de las toldas y el terminal de Transportes que descongestionaría ese abigarrado sector. Continuará.

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